procesiones con el stmo. cristo de la misericordia

Preparativos de la procesión.

    Sobre las nueve de la mañana del día 2 de mayo o 13 de septiembre se bajaba al Cristo de su camarín, mientras tocaba la campana de la ermita y se lanzaban cohetes por toda la ciudad, depositándose la imagen sobre cuatro cojines de terciopelo rojo, limpiándose el Cristo y corona por sus camareras o familias devotas que traían los enseres que habían donado y guardaban en sus domicilios todo el año. Bajado el Cristo por hombres devotos y ya en el suelo del presbiterio era vitoreado con infinidad de “vivas”, colocándose en sus andas y después (1950) en su magnífico trono obra de Palma Burgos, poniéndole el sudario de la procesión y el espaldar o dosel de gala, así como unos ramos de flores “el tiempo” en los pies –en mayo- y de tela en septiembre. En los años treinta se donan sus primeras ánforas para las flores ya a partir de los setenta en que gracias a los invernaderos se pueden adquirir grandes cantidades de flores, se decora el trono con infinidad de centros florales adquiriéndose ánforas y gladiolos rojos o blancos en sus dos fiestas anuales, no obstante la gente, como siempre, sigue llevando sus ramos de flores cogidas en los huertos y patios de las casas: lirios blancos, rosas, clavelinas, cilindros, etc.

    Mientras, la Banda de Música da un pasacalles con pasodobles por toda la ciudad, recogiendo del domicilio del cofrade, al que en sorteo de mayo del año anterior, le había correspondido la Bandera, llevándola hasta el balcón del Ayuntamiento donde ondearía hasta la procesión, interpretando la Banda, debajo de ella, un concierto. Ese día había repique general de campanas durante la alborada, mediodía y en la hora de vísperas.

    Actualmente se han perdido todas estas costumbres, al estar el Cristo en su trono todo el año, se baja al finalizar el último día de Triduo, por la noche, por un grupo de devotos, mientras toca la campana de la Iglesia anunciando la bajada, que finaliza con aplausos y “vivas” en esa noche del 1 de mayo o 12 de septiembre. Al día siguiente, sus camareras limpian el trono e imagen, que ya tiene el espaldar y sudario de procesión, colocándole todos los adornos florales y placas de plata.

Procesiones de la "Cruz de Mayo" y "Fiesta de Septiembre"


1.- Recogida de Insignias, Junta Directiva, Clero Parroquial y Autoridades Locales.


    Unas horas antes de la salida de la procesión, la Banda de Música realiza un pasacalles interpretando pasodobles recogiendo en primer lugar a la Junta Directiva (el último en recogerse es el Hermano Mayor), después a la Bandera y cetros asignados a la misma y por último al Estandarte (porque se dice que: “El Señor no recoge a nadie”) pasando ya todas las Insignias y Cofradía a la Plaza de España o del Ayuntamiento, abriendo la procesión cívico-religiosa la Banda de Música, Cruz Parroquial y ciriales portados por monaguillos, Estandarte del Señor escoltado de sus cetros, Clero Parroquial con el párroco o sacerdote designado con capa pluvial de damasco rojo y oro, autoridades locales (corporación municipal presidida por el Alcalde con vara de mando y Concejales con la medalla del Ayuntamiento, Guardia Civil y Juez, así como la Policía Municipal). Con pasodobles se dirigen por la Carrera del General Fresneda, calle de Numancia y Plaza del Santo Cristo a la Iglesia, organizándose inmediatamente la procesión.


2.- Insignias y distintivos.


    La Insignia principal es el Estandarte del Señor, de terciopelo granate, bordado en oro, con un medallón central con la imagen del Santo Cristo pintada al óleo, realizado en 1966 y bordado en un convento de Jaén con varales de plata, portado por el cofrade al que le correspondió en el sorteo de mayo, al lado del Estandarte va el suplente y dos personas con su cetro, también designados mediante sorteo, antiguamente había cuatro cetros de metal dorado y con la cruz rodada de una orla y corona real. Hoy existen ocho cetros y cuatro varales, estos de níquel, cruz y orla, realizados en los años ochenta, todos por sorteo, excepto los de la Junta Directiva. Estos cetros o varales se distribuyen escoltando las insignias o como distinción, o de orden para los Celadores. La otra gran insignia es la Bandera de raso granate con fleco de oro y bordada con el lema: “Viva el Santísimo Cristo de la Misericordia. Año 1966”. Esta bandera es también sorteada en mayo. La Junta Directiva lleva también como distintivo una banda de raso blanco con el lema: Hermandad del Señor de la Misericordia, igual banda llevan los Celadores pero en raso de color rosa oscuro. Entre los cetros destaca el del Hermano Mayor con crestería con capilla gótica y la cruz.

    La cofradía también procesiona el antiguo estandarte de 1925 que donó el Presbítero Don Luis Blanco y Blanco, Capellán del Santuario, procesionándolo en la actualidad la familia Fernández-Valadés, por donación de los herederos del sacerdote. Este Estandarte es el más valioso de los realizados, bordado en seda y oro con magníficos dibujos en el convento de Santa Catalina de Baeza. Tiene una curiosa tradición: cuentan los mayores que en una de las procesiones del Cristo, como es costumbre se lanzaba trigo, pues bien, al día siguiente al limpiar la imagen, dentro de la boca de la imagen había dos granos, cogiendo uno Don Luis plantándolo enana maceta que dio su espiga, plantando los granos de ésta y así sucesivamente los granos iban aumentando, hasta que compró un terreno y lo sembró de trigo con lo granos que tenía, pagando con la cosecha de ese año el Estandarte. La Hermandad cuenta también con dos Estandartes más, uno antiquísimo que conservan las hermanas García Mesa y otro de 1930 que conserva Francisco Díaz. Así la Hermandad a lo largo de más de un siglo ha tenido cuatro estandartes y cuatro banderas. En la procesión también va la primitiva bandera del año 1929, de terciopelo granate, bordada en oro. (…) Es magnífica con los escudos de España, Jódar y de la Hermandad bordados en oro, así como la leyenda: “Viva el Santísimo Cristo de la Misericordia. Jódar Año de 1929”. Solo procesiona en mayo.

3.- Engalanamientos, promesas y cohetes.


    Los días de fiesta es costumbre engalanar los balcones del recorrido procesional, antes eran mantones de Manila, sábanas blancas de encaje y colchas, costumbre que aún se conserva pero que ha ido en detrimento a favor de las colgaduras, que es como aquí se llama, con la bandera española. Durante la II República se colocaban sábanas blancas con dos cenefas de colores, bien rojo, negro o dorado, colocándose un lazo negro en el centro si la familia estaba de luto. Entre todas las colgaduras destacaba la colocada en los balcones de la casa de Don Luis Blanco de raso granate con los anagramas, en oro, de “J.H.S.” (Jesús Hombre Salvador) y en el balcón central el lema en oro de: Viva el Santísimo Cristo de la Misericordia. Año 1925.

    Las promesas al Señor son de diferentes formas, aquí vamos solo a tratar las relacionadas con la procesión. La más usual es la de ofrecer una docena de cohetes que son comprados al cohetero que viene para las fiestas y se aloja en alguna pensión de la ciudad, así durante los días de fiesta no cesan de oírse cohetes desde todos los barrios de la ciudad, incrementándose cuando se acerca la hora de la procesión, y sobre todo al salir la misma y durante el recorrido, los cohetes son lanzados por particulares mediante una tablilla de madera, muchas veces se utilizan las usadas por los albañiles, o bien los mismos dedos, con grave peligro.

    Otras promesas son las que ofrecen, normalmente, las mujeres, que es el alumbrar con una vela durante la procesión del día 2 de mayo o 13 de septiembre, formándose larguísimas filas con más de 2000 mujeres, muchas por promesa van descalzas, siendo anécdota el que cuando el Cristo está todavía en la Lonja de su Iglesia, la cabeza de la procesión está llegando a la Lonja de la Parroquia de la Asunción, invirtiéndose varias horas a pesar de lo corto del recorrido, pues nadie quiere “ir lejos del Señor”. Las velas de la procesión son guardadas en las casas durante todo el año, aunque ya no se suelen usar para otra procesión, sino para cuando el fluido eléctrico se ha cortado.

4.- La procesión “corta” (días 2 de mayo y 13 de septiembre).

   
Entre todo este entorno sale la procesión, antiguamente el Cristo salía por la puerta lateral de su Iglesia, haciéndolo desde 1968 por la de la fachada principal, al desaparecer la puerta lateral, ante la poca altura de la puerta la imagen es bajada por un deslizante incorporado al trono, antes de este sistema era el alcalde y otra personalidad lo que subidos al trono bajaban la imagen. A los sones del Himno Nacional y entre el estruendo de cohetes y tracas, según los fondos de la hermandad o del Ayuntamiento, salía la imagen entre aplausos, estando los varales del trono ocupados desde mucho antes de la procesión, pasando en los últimos años los sitios del trono por herencia. Los primeros “vivas” de Mateo Serrano, ya fallecido, y los espontáneos desde aceras y balcones. Las procesiones de mayo y septiembre tiene en este día el mismo itinerario (plaza del Santo Cristo, Los Molinos, Joaquín Galván, Carrera General Fresneda, Plaza de España y Parroquia de la Asunción). El orden de la procesión es el siguiente: cruz parroquial y ciriales portados por monaguillos, banda de cornetas y tambores, mujeres alumbrando –ya que se ha generalizado la costumbre de que este día alumbren las mujeres y al siguiente los hombres- en el centro van las insignias, Junta Directiva, Paso del Señor, Clero Parroquial, Autoridades y banda de música, siendo las filas larguísimas aún detrás del trono y comitivas, invirtiéndose en la procesión unas dos horas. Al llegar a la plaza de España una gran traca lo saluda entre el sonar de la cuatro campanas de la parroquia de la Asunción, ya abarrotada de gente, la entrada en el templo es muy solemne con aplausos y vivas, mientras se cantan cantos penitenciales, como “Perdona a tu pueblo Señor”, “Amante Jesús mío” y “No más pecar mi Dios”, herencia de las misiones de los años 40 y 50. Siendo el Cristo instalado en un lateral del presbiterio, cuando llevaba andas, y con el trono junto al púlpito de la Epístola, algunos años, y normalmente junto al Evangelio.

    Hay que destacar la costumbre de que durante el recorrido se ofrenda desde balcones al Señor lanzando pétalos de flores y sobre todo, bandejas de trigo, para la protección de los campos, mientras los familiares lanzan un “viva”, abriéndose la puerta de la casa de par en par para que el Señor la bendiga, existiendo un foco de luz encendido sobre el balcón, antes eran velas. Si la familia está de luto no se asoma nadie al balcón, presenciando la procesión en la puerta.

5.- Sorteo de Insignias y Junta General.


    Según mandan los estatutos de la cofradía en la noche del 2 de mayo, una vez finalizada la procesión, se debe de realizar en la sacristía de la parroquia de la Asunción, sorteo de Insignias y Junta General presidida por la Junta Directiva y Párroco (actualmente se lleva a cabo en la Asamblea de la Hermandad el 1 de mayo, aunque se comunica la noche del 2 a los asistentes a la parroquia de la Asunción). La misma comienza con la apertura por parte del Hermano Mayor, eligiéndose a dos cofrades pequeños para que saquen de una bolsa de terciopelo granate las bolitas con el número de cada hermano, los cuales serán los portadores de insignias en las fiestas de septiembre y de mayo del próximo año. Para los cofrades es una bendición del Señor salir agraciado con alguna insignia, pero es todo un honor y gracia el poseer el Estandarte y bandera, siendo el primero la máxima aspiración de todo cofrade que lo guarda en su casa como un tesoro, realizándole cultos. Tras el sorteo se elige la Junta Directiva, de renovación anual, aunque se llevan más de veinticinco años últimamente con idéntica Junta, ante la voluntad de los cofrades, siendo su Hermano Mayor, Don José María Serrano Gámez [actualmente es Don Andrés Díaz Rico el hermano Mayor]. Actualmente la cofradía tiene unos 900 cofrades [1100], siendo su cuota anual de 300 ptas. [10 € en la actualidad], teniendo todos sus cofrades y devotos impuesta la medalla de la cofradía, de la cual existen varios modelos, siendo la más antigua la que lleva las imágenes del Señor y la de San José que es de finales del XIX.

6.- Castillos de fuegos artificiales.


    Si hay un rasgo peculiar en estas fiestas son los fuegos artificiales, que simbolizan salvas de honor al Señor. Los días 2 de mayo y 13 de septiembre a la medianoche y en la Plaza de España se celebra lo que popularmente se denomina “El castillo”, donde a lo largo de media hora y con pasodobles, que la banda interpreta en la puerta del Ayuntamiento, se van quemando gran cantidad de artefactos pirotécnicos, entre la enorme muchedumbre congregada, finalizando con una enorme traca, cuyo broche final lo pone el llamado “cohete gordo”. Durante el “Castillo” hay tres descansos para que la banda toque conocidos pasodobles, los balcones, lonja y calles adyacentes están abarrotadas de un público ansioso de “olor a pólvora”, la iluminación de la Plaza está apagada y es emotivo cuando se desenrolla el lienzo con la imagen del Cristo entre fuegos ratifícales mientras la banda toca el himno nacional.

    A la existencia de un solo “castillo” se une actualmente la presencia de varios más incluso más espectaculares que el “oficial”. Los mismos han surgido, de entre la rivalidad y amor de los barrios a “Su” Cristo, así rivalizan los barrios de Andaraje y Ermita Vieja en Mayo, uniéndose también el Egido y la calle Gámez Laserna en septiembre, donde a cada metro hay una “rueda”, traca, etc., invirtiendo la procesión varias horas en recorrer pocos metros.

7.- La Procesión General (días 3 de mayo y 14 de septiembre).

   
    Es una procesión totalmente distinta a la anterior, mucho más desorganizada, sin grandes filas, por eso de que a este día le toca a los hombres a alumbrar. Debido a la temprana salida, la Plaza de España no está muy abarrotada de gente, las tracas y campanas anuncian la salida, acompañando a la procesión representaciones de las distintas cofradías y hermandades de la ciudad, solo en mayo. El itinerario en Mayo es el siguiente: parroquia de la Asunción, Plaza de España, Juan Martín, Plaza de España, Carrera del General Fresneda, Avenida Primero de Mayo, Domingo Arroquia, Ermita Vieja, Domingo Arroquia, Luis Carvajal, Jacinta Aguirre, Carrera de Los Molinos, Santo Cristo y Plaza del Santo Cristo. El itinerario de la procesión de septiembre, que es el antiguo y tradicional, es el siguiente: parroquia de la Asunción, Plaza de España, Juan Martín, Plaza de España, Carrera del General Fresneda, Compositor Gámez Laserna, Carrera de Los Molinos, Santo Cristo y Plaza del Santo Cristo.

    El esquema organizativo es idéntico al del día anterior, solo que va presidiendo el Clero Parroquial y el predicador de la Fiesta Religiosa, abriendo filas en la procesión de mayo los faroles de cristal, estilo granadino. Cuando la imagen vuelve de Andaraje se quema otra traca en la Plaza de España, haciéndose lo mismo al llegar a la Plaza del Santo Cristo, entrando el Cristo en su iglesia con grandes muestras de fervor, siendo colocado en su Camarín entre aplausos y cantos penitenciales. Durante los años sesenta y primera mitad de los setenta desaparece la procesión los días 13 y 14 de septiembre, trasladándose a los día 1 y 5 de septiembre para que coincidiese con la Feria pero ante las constantes quejas volvió a pasarse durante su fecha habitual, el Cristo bajaba en este cambio, entre el Real de la Feria instalado en la calle Joaquín Galván.

8.- Paradas, arcos y altares.


    En las procesiones Generales es costumbre de realizar altares, arcos y antes paradas para la imagen, sobre todo en el mes de mayo. Las paradas consistían en una mesa con una sábana blanca para poner las andas del Cristo, cuando este llevaba, suprimiéndose estas al traer el trono. Se echaba juncia en el suelo y los que ponían la misma ofrendaban a la imagen con flores y trigo, estas paradas se concedían por privilegio del Obispado, con alguna carga económica o de aceite.(…)


    En septiembre también hacía paradas en la popular calle de la Cárcel, hoy Gámez Laserna. Durante la parada el sacerdote rezaba una oración. Esta costumbre desapareció en los años sesenta.

    En las fiestas de mayo, se levantaban dos arcos monumentales de hierba, flores, etc., en la calle Juan Martín, junto a la casa del [antiguo] Hermano Mayor, donde se queman varias “ruedas” de fuegos artificiales. Antes también levantaban un arco en la calle Domingo Arroquia, Juan Fuente Mengíbar, de igual estilo, sustituyéndolo en los últimos años por una cruz con luz eléctrica, a su fallecimiento pasó por unos años un poco más arriba. La costumbre de arcos y altares en Luis Carvajal y Jacinta Aguirre es muy reciente. Destacar las magníficas Cruces de flores que Francisco Herrera Ruiz hace en la calle Ramón y Cajal, esquina a General Fresneda. En los altares, muy parecidos a los del Corpus se colocan cuadros con el Cristo o bien cruces. En septiembre también se adorna la calle Gámez Laserna con arcos, costumbre muy reciente.

9.- Rogativas y exvotos. Procesiones extraordinarias.


    Como patrón de la ciudad, la imagen ha salido en infinidad de ocasiones en rogativas, que aquí no vamos a enumerar por no ser el apartado histórico, pero sí la forma de hacerse, que es la de sacar en procesión la imagen, sin espaldar, corona ni sudario, llevándolo hasta el Egido, aunque hay un dicho que decía que: “Dios no es llovedor sino creador”.

    Los exvotos son innumerables junto a su Retablo, enmarcados en dos cuadros y sobre terciopelo granate, cuelgan figuras de plata (hombres, mujeres, pies, brazos, ojos, etc.), medallas, matas de pelo, etc., suprimiéndose desde hace muchos años otro tipo de ofrendas como trajes, recuerdos, etc., que tanto proliferan en otros santuarios, estos exvotos se entregan anónimamente a las camareras de la imagen que inicialmente los golgaban en el espaldar, pero ante el notorio incremento solo se colocan los producidos entre fiesta y fiesta, pasando en la fiesta más inmediata a los cuadros laterales.

    El Cristo, ha salido también en procesión, no solo por rogativas, sino en actos de acción de gracias ante el cese de calamidades o por algún suceso feliz. Así como en las Santas Misiones de 1948, 1956 y 1971, como en la Vigilia Diocesana de Espigas de 1971. La última rogativa fue en 1945 “El año del hambre”.



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